viernes, 22 de mayo de 2009

calor

Hace calor, mucho calor para esta época del año, joder, que aún estamos en mayo y me sobra hasta el sujetador. Y he dejado la ventana abierta del todo y la persiana subida, con lo que me cuesta no despertarme con los primeros rayos de sol. Pero es que hace demasiado calor. Son solo las 8 y podría dormir hasta las 10, es un pequeño lujo que me regalé hace ya varios años cuando decidí montar mi propio negocio. Es lo que tienen los barrios de copas, que se despiertan tarde. Las terrazas son demasiada tentación al caer la tarde, cuando por fin se puede estar en la calle, disfrutando de las cervecitas, de los amigos, lo único que haces es renunciar a una televisión aburrida por vivir tu propio episodio de Friends. Y a casa a eso de las 12, que los demás no tienen tanta suerte y deben madrugar más, y que sabes que siempre hay un diablo dispuesto a aprovechar la oportunidad de pervertir un alma perdida y llevarte de bar en bar hasta las 6 de la mañana. Y con este calor la resaca se hace insoportable, no, hice bien en retirarme a tiempo. Solo son las 8 y media, pongo el agua a calentar para el té, el agua de la ducha me despierta del todo, qué buena idea cortarme el pelo, meter la cabeza bajo el agua templada y dejarla correr. Vestido, definitivamente vestido, con este calor no puedo ni pensar en meterme los vaqueros, me encantan las sandalias, es lo mejor del verano, liberar mis pies de los calcetines, las medias y las botas que los oprimen el resto del año. El ritual de cremas, el perfume de verano. Son las 9. Me encanta pasear por Malasaña a estas horas.

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