lunes, 3 de noviembre de 2008
Voces
Repito una y otra vez la escena en mi cabeza. Algunas veces se trata de revivir una conversación para intentar sacar conclusiones, otras, las más, se trata de ensayos generales, pura ficción. Esta costumbre debió empezar en el colegio, en el auge de los éxamenes orales, controles rutinarios o por sorpresa. Repetía los conceptos en mi cabeza, repasaba la entonación, de vez en cuando con tanta pasión que mi madre venía corriendo desde el comedor antes de que los vecinos se quejaran de mis voces. Es curioso lo fácil que resulta saltar de la propia cabeza al mundo real. Después vinieron las entrevistas de trabajo, las charlas en universidades, las presentaciones de marketing, una y otra vez el esquema pasaba por mi cabeza, normalmente en la cama, con los ojos cerrados era capaz de visualizar toda la escena.
Y aquí, de nuevo, vuelven a pasar todos los argumentos, que he revisado tantas veces, la situación en la que me encontraré. Lo he repetido una y otra vez, considerando tus posibles reacciones a cada frase. Pero todo ocurre en mi cabeza. Lo verdaderamente importante sería ser capaz de hacerlo mientras tú me estás mirando.
Y aquí, de nuevo, vuelven a pasar todos los argumentos, que he revisado tantas veces, la situación en la que me encontraré. Lo he repetido una y otra vez, considerando tus posibles reacciones a cada frase. Pero todo ocurre en mi cabeza. Lo verdaderamente importante sería ser capaz de hacerlo mientras tú me estás mirando.
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